La compactación del suelo, especialmente de los suelos húmedos, es uno de los problemas más comunes que afecta el rendimiento en la producción de cultivos. De hecho, es un problema que muchas veces suele pasar desapercibido por los productores y agricultores. 

Como ya sabemos, la tierra de cultivo está conformada por varios tipos de partículas y sólidos. Entre estas partículas se crean poros, los cuales cumplen diferentes funciones que benefician la producción de cultivos. 

En este sentido, cuando las partículas del suelo se comprimen quedando demasiado juntas, se reduce también el espacio o los poros que permiten el cumplimiento de dichas funciones. Esto se conoce como compactación del suelo. 

Por lo general, este problema es ocasionado por el paso de la maquinaria convencional u otros equipos de tierra durante las labores de labranza. 

Al conducir este tipo de maquinaria a través de un campo, este deja huellas de las ruedas y compacta las partículas del suelo, lo que reduce el espacio de los poros y restringe el movimiento del oxígeno y agua hacia y a través del suelo y la zona de la raíz. 

Ante esta complicación, la fumigación aérea por medio de drones, surge como una solución mucho más rentable y eficiente, como veremos en breve. 

¿Cuáles son las consecuencias o los efectos de la compactación del suelo?

A principios de la década de 2000, una investigación demostró lo que hasta ese momento eran solo sospechas: mover equipos de tierra a través del campo genera daños inevitables en el cultivo. 

Se estima que las pérdidas derivadas de la compactación del suelo, es de un 5% aproximadamente. Pero, ¿en qué afecta exactamente la compactación del suelo? 

Pues bien, un suelo comprimido reduce la oxigenación del suelo, por lo que circulará menos aire. Además, existirá una menor cantidad de agua, pues esta se encharca o estancará en la superficie. Igualmente, se disminuye la actividad útil microbiana y de lombrices que también se verán afectadas por la falta de oxígeno y la reducción del crecimiento de las raíces. 

Por otro lado, la compactación puede ejercer efectos negativos en suelos húmedos, pues hace que este se forme como un ladrillo, dificultando aún más el rendimiento del cultivo. 

Otra desventaja de la aplicación terrestre convencional es que puede aumentar la propagación de una enfermedad al transitar a través de todo el campo de cultivo. Inevitablemente, las plantas lo rozarán, contrayendo la enfermedad o contaminación. 

¿Cómo la fumigación aérea disminuye la compactación del suelo?

En primer lugar, una tierra de cultivo con un suelo fangoso o húmedo no es una barrera para las aplicaciones aéreas. Gracias a este método de fumigación y pulverización de agroquímicos, se evitará la compactación del suelo tal como lo hacen los pulverizadores terrestres. 

En esencia, podremos evitar el llamado “pie de arado”, el cual, como ya sabemos, disminuye el contenido de materia orgánica y la circulación del agua y el aire, transformando la tierra en menos cultivable con el tiempo. 

Es aquí donde la aplicación aérea juega un papel importante. El productor podrá evitar el trabajo reiterativo de arar el suelo para mejorar su aireación y, a fin de cuentas, tendrá un terreno con mejores condiciones para sus cultivos futuros. 

En Agro-Spray, fumigaciones con drones en Chile, ofrecemos aplicaciones aéreas que solucionan el problema de fumigar estos terrenos, reduciendo con ello cualquier forma de compactación. 

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