Uno de los objetivos de los agricultores, es el uso eficiente de productos  o insumos utilizados en sus actividades agrícolas. Por ello, analizar la eficiencia de los plaguicidas (insecticidas, herbicidas y fungicidas), es uno de los pasos necesarios para evaluar la efectividad del proceso.

Sin embargo, los productores a menudo creen que la dosis del principio activo alcanza la totalidad del “blanco”, es decir, el objetivo del tratamiento, ya sea un tipo de insecto, maleza o microorganismos propagados en la tierra de cultivo. En realidad, solo se alcanza una pequeña parte del objetivo.

¿Cuándo se realiza un uso eficiente de productos en la fumigación de cultivos?

Para comprender cómo se lleva a cabo el uso de productos, debemos comenzar por conocer los procesos implicados para que una pulverización alcance la plaga a tratar o el blanco de aspersión. Los cuales son: 

a)     El proceso de formación de gotas.b)      Deriva de gotas o dispersión del producto hacia otros sitios (ocasionada por la altura y acción del viento). c)      La capacidad de esas gotas para depositarse sobre el blanco alcanzado y el tamaño de la gota.

d)     Cobertura medida como número de impactos por centímetro cuadrado y la dosis de principio activo que se deposita sobre el blanco en cuestión.  

Ahora bien, el uso eficiente de productos se refiere a la capacidad para aplicar una determinada cantidad de principio activo sobre la zona o cobertura deseada, de manera que esta se absorba sobre la superficie foliar. 

Es importante destacar que ningún plaguicida puede superar la técnica de aplicación, es decir, esta no influye en la capacidad de la técnica para rociar el producto de una manera más efectiva en el espacio previsto, en pocas palabras lo que se quiere decir es que por mojar más nuestra planta esta quedará con más plaguicida, ese planteamiento es incorrecto debido a que a mayor mojamiento mayor será el escurrimiento prácticamente estaremos botando el producto al suelo.

Por otro lado, si tenemos en cuenta que “solo el 25% del volumen aplicado llega a las plantas”, entonces podemos conocer cuál es la brecha que debemos vencer. 

Actualmente, la forma para evaluar la eficiencia de un tratamiento fitosanitario, es mediante el uso de tarjetas sensibles, un recurso que, por disponibilidad y costos, resulta cómodo y adecuado. 

Al mismo tiempo, cuando la acción principal del plaguicida es de contacto y no por absorción-ingestión, se requiere una mayor cobertura. En este caso, los insecticidas y fungicidas de contacto requieren de una cobertura mínima de 50 gotas/cm2. 

En una acción principal de contacto, los productos sistémicos se desplazan dentro del organismo, resultado suficiente que solo una parte del mismo reciba el plaguicida. 

En cambio, cuando la acción principal es de contacto, se requiere una cobertura muy superior, especialmente con fungicidas donde su acción tiene como objetivo prevenir una infección en toda la extensión de la canopia de esta forma. En consecuencia, podremos asegurarnos de estar utilizando nuestros productos de la forma más eficiente que existe. 

Además, podemos aumentar la efectividad cuando hacemos uso de drones, pues gracias a estos equipos es posible gestionar mucho mejor, la dosificación de los productos o sustancias químicas utilizadas en las fumigaciones de este tipo. 

¿Por qué la aplicación con drones facilita el uso eficiente de los productos?

En los últimos años, el uso de drones para realizar diferentes tareas de cultivos es cada vez más frecuente, pues los resultados son mucho más rentables si los comparamos con los métodos de fumigación tradicional. 

Por ejemplo, el dron permite realizar las labores agrícolas a un nivel más sostenible y amigable con el medio ambiente, por ejemplo, para el control de plagas donde es posible atacar las zonas con mayor riesgo. Además, el dron cumple con la función de  localizar los sitios de las aplicaciones, optimizar el uso de los agentes químicos, y facilitar este trabajo al reducir el gasto de recursos. 

En el caso del uso eficiente de productos, la eficiencia de la aplicación se diferencia de otros métodos de fumigación por realizar una pulverización con una mayor cantidad de impactos por cm cuadrado dentro del objetivo a fumigar. 

En esencia, por cada gota del agente químico, obtenemos una mayor concentración esparcida sobre el campo o terreno que lo necesita para su absorción. Asimismo, el dron permitirá reducir la cantidad de producto empleado, al usar solamente la dosis que se necesita, y con un mínimo margen de error, especialmente si la acción principal es de contacto. 

Para aquellas zonas más extremas o inaccesibles, el dron también es capaz de ejecutar esta misma acción, abarcando áreas extensas entre 10 a 20 minutos. En este sentido, no solo reduce el tiempo de aplicación, sino que también evita que el operador entre en contacto con el agente químico. 

Al estar integrados con radares y sensores que les permiten controlar por sí mismo la distancia o altura a las que vuelan, así como evitar cualquier obstáculo  o barrera en su ruta, los drones son capaces de rociar el agente químico de una manera más precisa y eficiente que otros métodos. 

Según los beneficiarios del uso de drones para sus actividades agrícolas, algunos han afirmado haber disminuido las dosis de productos en un 30%, sin que la calidad de los cultivos se vea afectada. Esto se debe a su capacidad para rociar volúmenes específicos en  rutas definidas por GPS a través de un campo.

También, queda demostrado que los drones ayudan a reducir el daño ambiental , causado por el uso excesivo de pesticida y fertilizantes, que afecten la biodiversidad y el envenenamiento de la vida marina cuando los químicos se desplazan a los ríos por el efecto de las lluvias. 

En síntesis, entre los beneficios de la fumigación aéreo con el uso de drones incluyen:

      Eliminar las plagas, incluso cuando se esconden donde los productos químicos no pueden alcanzar. 
      La distribución de la aplicación es más eficiente que las técnicas de aplicación tradicionales con maquinaria pesada. 
      Reduce significativamente el uso de pesticidas químicos, optimizando su uso de una manera más eficiente.
      Reducir los costos laborales, y la exposición de los operadores a las sustancias químicas potencialmente tóxicas. 

En Agro Spray, fumigaciones con drones en Chile, apostamos por los drones como herramientas agrícolas inteligentes para la aplicación de pesticidas con un uso eficiente de productos en los campos de cultivos, por lo que están a disposición de nuestros clientes cuando lo necesiten. 

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